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Analizan valor patrimonial del mezcal en Jalisco

Analizan valor patrimonial del mezcal en Jalisco

Durante años, los destilados de agave del sur de Jalisco fueron vistos como bebidas menores, relegadas al consumo local. Hoy, esas mismas bebidas artesanales se sirven en bares especializados de Europa y Asia bajo la etiqueta de “heritage agave spirits”. Un estudio reciente documenta cómo ocurrió esta transformación y por qué ahora son consideradas patrimonio cultural.

La investigación, realizada por el académico Edwin Mayoral entre 2023 y 2024, se basó en un trabajo de campo en tabernas tradicionales de Zapotitlán de Vadillo y Tuxpan, así como en espacios de consumo en Guadalajara, Madrid y París. A partir de entrevistas con productores y observación directa, el autor analizó los f

El estudio identifica tres pilares del valor patrimonial. El primero son los saberes transmitidos por los maestros taberneros y tachiqueros, quienes conservan técnicas heredadas por generaciones. 

El segundo se encuentra en los instrumentos de producción: pozos de piedra volcánica, destiladores de barro o de influencia filipina y hornos subterráneos para la cocción del agave. 

El tercero es el vínculo con el territorio, donde se cultivan diversas especies de agave bajo prácticas agrícolas tradicionales.

Para ilustrar este proceso, la investigación analiza dos casos del sur de Jalisco que han alcanzado proyección internacional. En Zapotitlán de Vadillo, la marca Chacolo es producida por la familia Partida Rivera, que mantiene métodos de destilación con raíces en el siglo XIX y cultiva más de una decena de especies de agave. 

En Tuxpan, el maestro tachiquero Arturo Campos elabora la línea Sierra Volcanes de la marca La Venenosa, cuyos destilados se exportan a países como Alemania, Reino Unido y Singapur, y han recibido reconocimientos internacionales.

Uno de los hallazgos más llamativos es la recuperación de prácticas casi olvidadas, como la destilación de tuba, vino de coco, que se creía desaparecida desde el siglo XVIII en América, lo que muestra que la tradición no es estática, sino también un espacio de innovación.

El análisis advierte que este reconocimiento como patrimonio no es solo cultural, sino también económico. Intermediarios, empresarios, distribuidores y bartenders han sido actores clave para posicionar estos destilados como productos de alta gama en el mercado global, donde la historia y la autenticidad se convierten en valor comercial.

La investigación concluye que los productores del sur de Jalisco funcionan como guardianes de una herencia líquida: preservan técnicas antiguas, protegen la diversidad del agave y mantienen un vínculo estrecho con su territorio. 

Al mismo tiempo, enfrentan el reto de conservar estas prácticas en un contexto donde la demanda internacional redefine el significado del mezcal y otros destilados de agave como patrimonio cultural.

GR