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Crece la sombra del boicot sobre el Mundial 2026 en Estados Unidos por políticas migratorias

Crece la sombra del boicot sobre el Mundial 2026 en Estados Unidos por políticas migratorias

A poco más de un año del arranque del Mundial 2026, la posibilidad de un boicot al torneo en Estados Unidos comienza a ganar visibilidad, impulsada por el endurecimiento de la política migratoria del Gobierno de Donald Trump y las críticas de figuras del futbol y de la política internacional.

Aunque el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el propio Trump han reiterado que la Copa del Mundo será una “fiesta global”, en Europa han surgido voces que llaman a cuestionar la idoneidad de Estados Unidos como sede. El más reciente fue el expresidente de la FIFA, Joseph Blatter, quien sugirió esta semana en la red social X que los aficionados se mantengan “lejos de Estados Unidos”.

Las declaraciones se producen en un contexto de recrudecimiento de las políticas migratorias estadounidenses, que en el último año han derivado en miles de arrestos y deportaciones, así como en la muerte de dos ciudadanos durante operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo que ha intensificado las críticas internacionales.

Desde Alemania, el vicepresidente de la Federación Alemana de Futbol (DFB), Oke Göttlich, se sumó a las objeciones al señalar que “la vida de un jugador profesional no vale más que la vida de innumerables personas”, en referencia a las consecuencias humanas de las políticas migratorias. No obstante, el presidente de la DFB, Bernd Neuendorf, rechazó posteriormente la idea de un boicot y calificó esas declaraciones como “equivocadas”.

En el plano interno, las posturas en Estados Unidos son contrastantes. Aunque no existe un llamado amplio al boicot por parte de los aficionados locales, debido al impacto económico del torneo —que también se disputará en México y Canadá—, algunos líderes del Partido Demócrata han criticado el enfoque de la Administración.

El gobernador de California, Gavin Newsom, uno de los principales opositores de Trump, afirmó que las políticas “caóticas y crueles” del presidente están provocando que el mundo considere boicotear al país. En la misma línea, el senador por Maryland, Chris Van Hollen, subrayó la contradicción entre el espíritu integrador del Mundial y una política que, dijo, “intenta excluir al mundo”.

Desde el Partido Republicano, en cambio, se defiende la organización del torneo como un motor de crecimiento económico y se niega que las medidas de seguridad afecten la experiencia de los aficionados. Andrew Giuliani, director del Grupo de Trabajo del Mundial, aseguró que Estados Unidos demostrará que puede mantener una estricta seguridad nacional y, al mismo tiempo, ofrecer “hospitalidad deportiva de primer nivel”.

En el ámbito deportivo, el seleccionador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, evitó pronunciarse sobre las controversias extradeportivas y afirmó que jugadores y cuerpo técnico “no son políticos”. Tampoco se refirió al alza en los precios de los boletos, otra fuente de inconformidad entre los aficionados, con entradas para la final que superan los 4 mil dólares.

Estados Unidos albergará 78 de los 104 partidos del Mundial 2026, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio, con la final programada en el MetLife Stadium de Nueva York/Nueva Jersey, en un contexto donde el debate político amenaza con empañar el mayor evento futbolístico del planeta.

GR