Usuarios del transporte público que padecen hasta una hora de espera de su camión han optado por banquitos comunitarios para aliviar el cansancio en Guadalajara.
Bajo un esquema de cooperación voluntaria y “tomar uno” para descansar y “no llevárselo a casa”, usuarios del transporte público en las paradas de avenida La Paz que se dirigen a El Salto o Tlajomulco de Zúñiga han encontrado en los banquitos comunitarios una forma solidaria de sobrellevar la espera.
De acuerdo con testimonios recabados en la zona, la espera diaria puede extenderse entre una hora o más, según la frecuencia del servicio y las fallas mecánicas de las unidades.
“Si bien nos va, una hora. Yo hago como una hora para llegar a mi casa. En mi caso tomo cuatro camiones diarios, yo voy desde El Salto hasta mi trabajo”, comentó María Castillo, usuaria del transporte.
Ante la falta de infraestructura y los largos tiempos de espera, vecinos y comerciantes de la zona comenzaron hace aproximadamente seis meses a colocar banquitos en las paradas. “Es para que la gente no se estrese tanto mientras espera”, explicó Carmelita Aceves, quien añadió: “La gente viene cansada, y un banquito ya es mucha ventaja”.
La respuesta a la dinámica solidaria es buena todos los días y en algunos momentos los asientos se agotan. “Hay días que ya no hay banquitos, la gente sí los usa demasiado”, añadieron usuarias.
Aunque el gesto solidario alivia el cansancio, los usuarios coincidieron en que no sustituye una solución de fondo. “Al gobierno le pediríamos que no aumente la tarifa y que los camiones pasen con más frecuencia, que no tengamos que esperar hasta una hora”, expresaron.
Las paradas revisadas por este medio, para rutas como la T13B, que va hacia El Salto, tienen como destino localidades del corredor industrial de El Salto, donde trabajadores y estudiantes dependen de hasta cuatro camiones diarios para trasladarse, lo que genera un gasto que pesa.
“Ya van a ser 14 pesos por camión y cuatro camiones son 56 pesos diarios cuando hay personas que ganan 40 pesos al día”, señaló Tatiana Escalona, quien además debe cubrir el transporte de su hijo. “A veces la gente no tiene ni para el camión”.
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