Aunque este jueves el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Jalisco aseguró que el servicio de hemodiálisis en el Hospital General de Zona (HGZ) 89 ya reanudó operaciones, la atención a los pacientes renales aún arrastra pendientes.
Esta semana se dio a conocer que los pacientes renales que se atendían en el HGZ 89 se toparon con la falta del tratamiento en Sanefro, clínica en la que el IMSS lo subrogaba ante las obras de remodelación integral del área de hemodiálisis del hospital. El contrato con la empresa concluyó.
“Empezaron a llegarnos diferentes denuncias de parte de pacientes que se movilizaban a las clínicas subrogadas de la clínica 89, que era Sanefro. Ellos estaban con la subrogación, algunos con una hemodiálisis, algunas con dos, con tres (…) muchos de ellos no contaban con su tratamiento completo y pagaban alguna por fuera”, explicó Mily Naveja, presidenta de la asociación civil Donación de Milagros, sobre la problemática.
En respuesta, el IMSS Jalisco precisó este jueves a través de un comunicado que el HGZ 89 realizó una remodelación integral en su servicio de hemodiálisis y que el área reanudó operaciones a partir de este lunes; a la par apuntó que no hubo suspensión del servicio durante el período de remodelación.
Explicó que la atención se brindó mediante servicios subrogados extramuros y agregó que los pacientes han sido incorporados de manera gradual a la atención intramuros. Hay cinco turnos los siete días de la semana, precisó.
No obstante, Naveja indicó que la atención a los pacientes “de cinco en cinco” no garantiza el recibir su sesión de hemodiálisis.
“Les dicen que acudan desde las 8 de la mañana hasta las 12 de la noche a esperar a que se desocupe un lugar. No hay un turno fijo. Tienen que esperar que se desocupe un lugar en los diferentes turnos para que se puedan ingresar.”, señaló Naveja, quien explicó que la situación ha provocado que algunos pacientes acumulen hasta una semana sin tratamiento.
Naveja consideró positivo que el tema se haya visibilizado, pero subrayó que el problema es estructural y de años atrás: “No es solo la 89, pasa en la 46, la 110, la 45, la 180 en Tlajomulco; las filas en hemodiálisis (son largas), son muchísimos pacientes sentados esperando que les toque un turno”, afirmó.
Mily se quejó también de que los derechohabientes del IMSS no pueden acceder a hemodiálisis en el sector salud estatal, lo que los obliga a recurrir a clínicas privadas, donde el costo semanal puede oscilar entre 4 mil y 4 mil 500 pesos, una cifra inalcanzable para la mayoría.
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